Taller
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[editar] ¿De qué hablamos cuando hablamos de un taller?
La técnica de TALLER
Los talleres educativos como propuesta
¿QUÉ ES UN TALLER?
Taller como tiempo-espacio para la vivencia, la reflexión y la conceptualización, como síntesis del pensar, el sentir y el hacer. Como “el” lugar para la participación y el aprendizaje.
Se abre el camino al autoaprendizaje, a la autonomía moral y a la recuperación y el desarrollo del potencial creativo. Queda poco espacio para el verbalismo, las relaciones paternalistas y el dogmatismo.
El taller es el lugar de manufactura y mentefactura. En él , a través del interjuego de los participantes con la tarea, confluyen pensamiento, sentimiento y acción.
El Taller, en síntesis, puede convertirse en el lugar del vínculo, la participación, la comunicación y, por ende, lugar de producción social de objetos, hechos y conocimientos.
La palabra taller proviene del francés “atelier”, y significa estudio, obrador, obraje, oficina. También define una escuela o seminario de ciencia donde asisten los estudiantes. Aparentemente el primer taller fue un obrador de tallas.
Aparece, históricamente, en la Edad Media. En aquella época, los gremios de artesanos pasaron a ocupar el lugar de los mercaderes.
Como vemos, el Taller, como lugar de trabajo y aprendizaje, no es un hecho novedoso, y con los años fue incorporándose en distintas áreas.
El lenguaje cotidiano habla de “atelier” para designar el lugar de trabajo, el estudio de pintores, ceramistas, escultores.
¿PORQUÉ SE USA ESE DISEÑO EN UN ENCUENTRO?
El Taller se inscribe entre los métodos activos, con énfasis en el descubrir, investigar.
El trabajo en Taller procede del establecimiento del vínculo y la comunicación a la producción, a la tarea, tanto a nivel concreto como abstracto: en tanto a través del grupo se logra la síntesis del hacer, el sentir y el pensar, el aprendizaje.
El taller puede combinar, perfectamente, el trabajo individual y personalizado y la tarea socializada, grupal o colectiva.
La tarea grupal posibilita la superación de conflictos personales, facilita la comunicación y la apropiación del objeto de conocimiento, el transformar y transformarse, el aprender a pensar y aprender a aprender.
¿QUIÉN LO LLEVA ADELANTE?
Hace falta un coordinador con una seria formación, con un profundo conocimiento de sí mismo, de sus posibilidades y limitaciones, que garantice la seguridad psicológica del grupo y la ética de su trabajo.
Pensamos el taller como un tiempo y un espacio para el aprendizaje; como un proceso activo, de transformación recíproca entre sujeto y objeto; como un camino con alternativas, con un acercamiento progresivo al objeto a conocer.
El sujeto de este aprendizaje en Taller es un sujeto protagonista, con pensamiento crítico, capaz de problematizar.
Para conducir ese Taller, aprender de esa experiencia, es, sin duda, indispensable un coordinador que disfrute de la tarea, que transforme el dilema en problema, que no sacralice el método y esté dispuesto a la ruptura de hábitos, a la aceptación de divergencias y disensos.
Taller como un aula, un salón, un sector del patio cubierto, un depósito dotado de ciertas facilidades y con materiales adecuados.
¿CÓMO SE HACE?
Podrán coordinar las actividades una o más personas; podrá incluirse voluntarios, observadores. Los participantes, no importa su edad ni los objetivos enunciados, constituirán un grupo con intereses coincidentes, se intentará la gestión democrática, las relaciones simétricas.
Los miembros pueden trabajar a veces solos, o en pequeños subgrupos; otros momentos posibilitarán la integración total. El número de participantes no excederá los quince o veinte por coordinador.
La actividad podrá incluir momentos de acción y vivencia, de reflexión y conceptualización, alternativamente durante cada una de las reuniones. La duración de cada sesión de trabajo dependerá de las características del grupo, del tipo de propuesta y de las posibilidades que ofrezca el contexto.
Es posible realizar Talleres simultáneos en una misma aula o en un mismo establecimiento, siempre que quienes coordinen estén dispuestos a la planificación cooperativa y que lo consideren conveniente.
No deberían ser obligatorio para nadie, incluso la formación de los grupos debería partir de la coincidencia espontánea de intereses como primer paso hacia la afiliación.
El coordinador es un facilitador de la comunicación y el aprendizaje, participa con el grupo en la producción de conocimientos.
El coordinador no capitaliza ni el poder ni la información, se aleja conscientemente del lugar del “supuesto saber”. Cuando el grupo, habituado a relaciones de dependencia o sometimiento, intenta colocar al coordinador en el lugar del “saber-poder”, éste no se hace cargo de la demanda y devuelve a los integrantes la oferta, de modo que esto circule y posibilite la salida: señal de autonomía, de creación, de crecimiento. El taller demanda un coordinador no directivo, más observador que informante, más continente que conductor. Necesitamos un largo y profundo ejercicio para poder “corrernos” del lugar del que todo lo sabe y lo puede o lo debería saber y poder.
¿CUÁLES SON LAS FUNCIONES BÁSICAS DEL COORDINADOR?
Podemos sintetizar la tarea del coordinador de talleres diciendo que: organiza, promueve, estimula, contiene, facilita, explicita, realimenta. EL coordinador, definido en esas acciones, es, además, un “observador-escucha” del acontecer grupal; acompaña el proceso. Ayuda a los participantes a constituirse en grupo en torno de la tarea prevista.
Son funciones básicas del coordinador:
promover y proponer actividades que faciliten el vínculo y la tarea;
salvaguardar la libertad de expresión, aún la de aquellos que circunstancialmente no se expresan, ya que aún el silencio implica comunicación;
mantener el intercambio en un nivel que todos entiendan, se interesen y puedan participar;
- facilitar la exploración, el descubrimiento y la creación de nuevas respuestas;
- intervenir para explicitar, lograr nuevos enlaces y estimular el pasaje de lo vivencial y afectivo a lo conceptual y teórico;
- respetar el tiempo grupal, sin dejar de sostener el encuadre establecido;
favorecer la evaluación y realimentación permanentes.
BIBLIOGRAFÍA de consulta :” El taller de los talleres” María Teresa Gonzalez Cuberes Ed Estrada
